jueves, 14 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Parte Final
Conclusiones
Este curso de Taller de Liderazgo, básicamente me
ayudo a identificar mi estilo de interacción con las demás personas, puesto que
creo que tengo una manera muy particular de relacionarme ya que me gusta ser
muy respetuoso, muy pocas veces me gusta tomar el control más bien me gusta que
ellos se sientan en su zona de confort y ya después reaccionar. Así como las
consecuencias que mi estilo de comportamiento o interacción con los demás influye
en su comportamiento y en la manera que ellos responde a mis peticiones.
Creo que identifique mi estilo de liderazgo, bueno
la verdad no estoy seguro porque parece que mi comportamiento tiene de dos
estilos, aunque en uno de ellos las características no son muy buenas.
Con respecto
a mi estilo de trabajo comprobé que no me gusta estar discutiendo o hablar
demasiado con respecto a algún tema, en esos aspectos me gusta ser muy
individualista y buscar soluciones por mi propia cuenta. En este aspecto me
ayudo mucho el trabajo constante en equipo que nuestra Coach (Maestra) nos hacia practicar para realizar
un equipo de trabajo de alto desempeño
En cuanto a mi toma de decisiones, siempre he sido
muy impulsivo, no siempre me pongo a pensar sobre las posibles consecuencias
que mis decisiones pueden tener, me gusta que lo que hago me cueste puesto que
tengo la idea que entre más difícil será mayor la recompensa.
Presentación
Presentación
El siguiente Blog se centra en la Materia de Taller
de Liderazgo, una materia que pretende que los alumnos desarrollen habilidades
para ejercer un liderazgo efectivo en cualquier área de su profesión o ámbito social
en el cual se desenvuelvan.
Se conocerán así como pretenderán reconocer su
estilo de liderazgo y la mejor forma en la que se puede aplicar ante diferentes
personas y circunstancias.
Podrán desarrollar diferentes capacidades para el
logro óptimo de resultados, tomaran conciencia sobre los diferentes tipos de
poder que están a su alcance y sabrán aplicar el más objetivo y funcional método
en la toma de decisiones.
Acerca
del creador del Blog:
Mi nombre es Luis David Caballero Hernández, poco me
gusta que me diga Luis o David no es porque no me guste mi nombre pero prefiero
que me digas Caballero.
Soy de aquí del estado de Puebla, siempre he vivido
con mis padres, y mi única hermana por cierto mayor que YO, Nací el 10 de
agosto de 1998 J
Mi
personalidad:
Soy una persona algo responsable, me gusta cumplir
con mis objetivos, soy muy enojón, me desespero muy rápido y creo que no me
ayuda mucho porque lo demuestro con gran facilidad, en veces me molesto conmigo
mismo soy muy flojo y aunque sé que mi flojera no me va a dejar nada bueno no
hago nada para remediarlo. Soy una persona muy humana me gusta ayudar a los
demás, sin esperar nada a cambio o si ellos van a ser agradecidos. Soy un
excelente amigo, siempre te voy a dar los mejores consejos, soy de total
confianza, soy muy solidario, Como ya había dicho soy muy flojo pero cuándo
trabajo lo hago lo mejor posible y siempre siendo original y autentic, me gusta
ser como soy y nadie me hará cambiar.
Temario Taller de Liderazgo -- Instituto Tecnólogico de Puebla
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Unidad
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Temas
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Subtemas
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1.
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Liderazgo
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1.1. El liderazgo
1.1.1. Papel del líder y Formación para líderes.
1.1.2. El liderazgo en el trabajo y en la vida
1.2. Aspectos claves en la dirección de personas
1.2.1. Habilidades: Iniciativa, proactividad,
Innovación y creatividad.
1.2.2. Función directiva y de mando
1.2.3. Los estilos de dirección
1.2.4. Gerencia y Liderazgo, La delegación y el
control
1.2.5. Errores básicos en la dirección
1.3. Liderazgo y trabajo en equipo
1.3.1. La estrategia de movilización de equipos
1.3.2. Lo que los jefes esperan de sus
colaboradores y lo que los colaboradores esperan
de su jefe
1.3.3. Coaching
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2.
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Comunicación
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2.1. Aprender a hablar y escribir correctamente
2.2. Como iniciar conversaciones, como comunicarse
ante una audiencia.
2.3. Conocer a la gente por su lenguaje corporal.
2.4. Guiones, discursos y frases para decir en una
presentación
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3.
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Inteligencia emocional
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3.1. Inteligencia emocional y social.
3.2. Desarrollo de la Inteligencia Financiera
3.3. Poder mental aplicado a las ventas de ideas
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4.
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Toma de decisiones
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4.1. La toma de decisiones, concepto y proceso.
4.2. Reglas para la toma de decisiones.
4.3. Toma de decisiones y liderazgo.
4.4. Actividad integradora: Autoevaluación
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Liderazgo
Liderazgo
La palabra liderazgo define a una influencia que se
ejerce sobre las personas y que permite incentivarlas para que trabajen en
forma entusiasta por un objetivo común. Quien ejerce el liderazgo se conoce
como líder.
El
liderazgo es la función que ocupa una persona que se
distingue del resto y es capaz de tomar decisiones acertadas para el grupo,
equipo u organización que preceda, inspirando al resto de los que participan de
ese grupo a alcanzar una meta común. Por esta razón, se dice que el liderazgo
implica a más de una persona, quien dirige (el líder) y aquellos que lo apoyen
(los subordinados) y permitan que desarrolle su posición de forma eficiente.
La
labor del líder consiste en establecer una meta y
conseguir que la mayor parte de las personas deseen y trabajen por alcanzarla.
Es un elemento fundamental en los gestores del mundo empresarial, para sacar
adelante una empresa u organización, pero también lo es en otros ámbitos, como
los deportes (saber dirigir un equipo a la victoria), la educación (profesores
que consiguen que sus alumnos se identifiquen con su forma de pensar) y hasta
en la familia (padres o hermanos mayores que son tenidos como absoluto ejemplo
por parte de sus hijos, por ejemplo).
Existen distintas clasificaciones de los líderes,
que se establecen a partir de diversos criterios. Cuando un líder es escogido
por una organización, se habla de un líder formal. Los líderes informales, en
cambio, emergen de manera natural o espontánea dentro un grupo.
De todas formas, la clasificación más difundida es
aquella que refiere al vínculo entre el líder y los sujetos a los cuales
influencia (es decir, sus seguidores). En este caso, existen liderazgos democráticos, autoritarios y liberales.
El
líder democrático es aquel que, en primer lugar, fomenta
el debate y la discusión dentro del grupo. Después toma en cuenta las opiniones
de sus seguidores y recién entonces, a partir de criterios y normas de
evaluación que resultan explícitas, toma una decisión.
El
líder autoritario, en cambio, es aquel que decide por su
propia cuenta, sin consultar y sin justificarse ante sus seguidores. Esta clase
de líder apela a la comunicación unidireccional (no hay diálogo) con el
subordinado.
En
cuanto al líder liberal, suele adoptar un papel pasivo y
entregar el poder a su grupo. Por eso no realiza un juicio sobre aquello que
aportan los integrantes, a quienes concede la más amplia libertad para su
accionar.
Si el liderazgo
es ejercido a partir de cambios en los valores, los comportamientos y los
pensamientos de los miembros del grupo, recibe la denominación de transformacional.
Las
bases para ser un buen líder son: mantenerse al tanto
de lo último en el campo en el que se desarrolla el trabajo, observar la labor
de otros líderes y modificar la forma de trabajo siempre que sea necesario. Por
otro lado, las cualidades que debe tener alguien que ejerce el liderazgo son:
conocimiento, confianza, integridad,y, por su puesto, carisma para inspirar a
sus subordinados.
Los
mejores líderes son aquellos que son visionarios, que
son capaces de comprender las situaciones productivas para la empresa antes de
que estas se presenten, son innovadores y están a favor del cambio. Podemos
poner como ejemplo a Bill Gates, un
frustrado estudiante de Harvard, que gracias a sus cualidades de líder fue
capaz de fundar una de las empresas más importantes en el sector tecnológico,
Microsoft y, gracias a las decisiones que supo tomar y a que consiguió que
empresas influyentes confiaran en él, se convirtió en la persona más rico del
mundo. Él fue capaz de comprender que los ordenadores un día se convertirían en
una parte indispensable de los hogares, y trabajó desarrollando los productos
que lo permitieran, supongo que es el mejor ejemplo de un líder visionario.
Pero tener una buena idea no basta para convertirse
en líder, es necesario saber llevarla a cabo y convencer a los que te rodean de
que dicha idea es el mejor invento en el que se haya pensado jamás y que tiene
como objetivo resolver nuestros problemas más importantes. Si conseguimos
cautivar al público con nuestra idea, posiblemente nos convirtamos en un líder
visionario y valorado por el entorno.
Características
de un Buen Líder
- · Participativo y exigente al mismo tiempo
- · Es quien valora las ideas y las iniciativas del equipo
- · Valora el tiempo y las capacidades
- · No manipula el grupo
- · Facilita el facilita el proceso de la organización
- · Supera las dificultades en forma productiva
- · Fomenta la participación
- · Lleva a lograr objetivos
Características de un Mal Lider
Autocrático:
- · Dominante
- · Autosuficiente
- · Absorbente
- · Conflictivo
- · Peleador y autoritario
Paternalista:
- · Quiere quedar bien con todo el mundo
- · No tener conflictos con el grupo
- · Es el protector
- · Quieres hacerlo todo
- · Menosprecia al equipo
- · Puede hacer perder la orientación
Suele no tener normas
- · Líder sin iniciativas
- · No dirige ni coordina
- · Es inseguro
- · No muestra interés por el grupo
- · Lo que se haga está bien
Coaching,
que refiere a un proceso interactivo que permite a un coach (entrenador)
asistir a su coachee (el cliente que percibe el coaching) a conseguir lo mejor
de sí mismo. El coach, por lo tanto, contribuye a que la persona pueda llegar a
una determinada meta a través de la utilización de sus habilidades y recursos propios
de la manera más eficaz.
El concepto proviene del verbo inglés coach
(“entrenar”). Su esencia implica suponer que el coachee ya dispone del
conocimiento para solucionar todos aquellos asuntos con los que debe lidiar. Lo
que debe hacer el coach, por lo tanto, no es enseñar algo nuevo, sino mostrar
al coachee el camino para aprender de aquello que alberga en su interior.
El primer paso de un proceso de coaching consiste en
que el coachee observe y analice su conducta y pensamientos, para después
lograr que tome conciencia sobre los efectos de sus decisiones. Saber qué se
busca (o sea, cuál es la meta a alcanzar), determinar cómo dirigirse hacia ese
objetivo y evaluar, cada tanto, el camino elegido para ratificar o modificar
las actuaciones, son otros pasos necesarios.
Jefe,
Gerente y Líder
La primera diferencia es muy simple. Un jefe es aquel que por su posición o por
cualquier otra razón tiene la capacidad de dar órdenes a los demás. Sin embargo
su capacidad llega hasta ahí; es una persona que no se preocupa por la mejora
continua, no se interesa en el bienestar de su gente y no tiene una visión a
largo plazo. Básicamente es su rango, no su capacidad personal lo que le da ese
poder de ordenar a los demás.
El gerente
suele enfocarse en los procesos, en resolver problemas rápidamente y en
mantener el control de su organización, así como en seguir las directrices que
el dan.
El líder
por el contrario es aquel que se tiene una visión completa del negocio y de
cómo afectan sus decisiones al mismo. Es aquel que se preocupa por el bienestar
de su gente y por su crecimiento, es quien se enfrenta triunfante al caos y se
enfoca en la innovación para mejorar continuamente.
El
Gerente
- · Se enfoca en administrar procesos
- · Modela a alguien más en sus modos y actitudes
- · Mantiene el status quo
- · Se enfoca en sistemas, resultados y estructuras
- · Confía en controlar a su gente
- · Acepta la realidad
- · Se enfoca en resultados a corto plazo (el síndrome de exceso de trabajo le evita ir más allá)
- · Se pregunta ¿cómo y cuándo?
- · Ve lo inmediato
- · Imita
- · Acepta las cosas como son
- · Es un buen seguidor
- · Hace las cosas bien
El Líder
- · Se enfoca en inovar procesos
- · Desarrolla nuevas ideas y fomenta esa actitud en su equipo
- · Se enfoca en su gente
- · Confía en inspirar a su gente y en generar confianza
- · Investiga la realidad
- · Tiene una perspectiva de largo plazo y busca siempre maneras de optimizar su tiempo
- · Se pregunta ¿qué y por qué?
- · Ve al horizonte
- · Crea
- · Reta las cosas como son actualmente
- · Es auténtico
- · Hace lo correcto
Comunicación
Comunicación
Oral
Debe constar de una emisión de información o
mensaje, por medio de un comunicador/a (emisor), y una reacción/respuesta al
mensaje o información recibida por parte del comunicando (receptor).
Utiliza el canal
auditivo, pues uno percibe las palabras a través del oído Se escuchan los
diferentes fonemas de modo lineal, es decir, uno tras otro, ya que no una
persona no dice dos palabras simultáneamente. El emisor puede retractarse de lo
que dice. Existe interacción, feedback, retroalimentación entre los hablantes.
Las palabras a medida que se dicen se van, o sea la comunicación desaparece o
es efímera y dura lo que permanece el sonido en el ambiente, no más tiempo. Se
utilizan soportes verbales y no verbales, así como elementos paraverbales al
momento de la acción comunicativa. Movimientos, desplazamientos y distancias;
gestos, tonos de voz, uso de apoyo visual y elementos tecnológicos, entre
otros.
Comunicación Escrita
Es aquella que, en el momento de iniciarse, emisor y
receptor no tienen necesariamente que coincidir en el espacio y en el tiempo.
Se percibe a través de la visión, pues las palabras
se leen y, por ende, se utiliza el sentido de la vista. Esto causa una mayor
concentración del lector, pues para entender la idea planteada debe analizar el
contenido y evaluar las formas de la escritura o el sentido que tiene ésta. Hay
un proceso denominado holístico, que quiere decir que la vista analiza cada una
de las partes que va leyendo, sea un texto horizontal o vertical, que implica
una comprensión del receptor. La escritura posee un mayor nivel de elaboración
que la comunicación oral, pues se tiende a tener más cuidado de las palabras
que se plasman. Asimismo, existe la posibilidad de borrar y arreglar las faltas
o ideas mal planteadas, según lo considere el emisor. Son importantes los
elementos de acentuación, pues le darán sentido a la lectura; pausas,
interrogaciones, tildes, comas, etc. Existe la posibilidad de relectura, que el
destinatario o lector revise las veces que desee el documento o escrito, pues
este tipo de comunicación permanece en el tiempo (salvo que sea destruido). No
hay una interacción instantánea o directa entre emisor y receptor. El soporte
verbal que es la base en esta comunicación es la escritura, las palabras. Eso
no implica que el texto no pueda llevar gráficos, dibujos o diseños, pero lo
primordial será el léxico escrito.
Maneras de Comenzar una Conversación
1.
Empieza por nombres
Es buena opción tomar la iniciativa, aun cuando te
dé un poco de pena hacerlo; de manera amigable acercarte a alguien y dile:
“Hola, yo soy [tu nombre]”. La mayoría del personas agradecerán que alguien se
les acerque (aparte de que demuestra que tienes confianza en ti mismo), y te
dirán sus nombres también.
2.
Haz una pregunta sencilla
Después del saludo inicial, siempre se vale empezar
con un comentario tipo “el tráfico de hoy está tremendo” o “finalmente ya aquí,
¡qué maravilla!”. También puedes comenzar con un simple “¿como va tu día?”,
acompañado de una sonrisa. Sólo cuida de no iniciar con una pregunta cerrada
(de esas que pueden responderse con un “sí” o un “no”, pues la intención aquí
es que la persona hable, ¿no?
Siendo una pregunta que no requiere de una respuesta
específica y que es principalmente por educación, se puede iniciar una
conversación casual y amigable.
3.
Comentarios generales
Para continuar con la conversación casual, puedes
preguntarle a la otra persona si es de la misma ciudad, y a partir de ahí,
comentar acerca de las cosas que quizá
puedan tener en común como: ¿qué te parece el calor de los últimos días?”.
Evita, hasta que no conozcas un poco mejor a la persona, hacer comentarios
fuertes o agresivos acerca de temas más delicados como la política, las creencias, las costumbres o
incluso los equipos deportivos. Si es una persona que acabas de conocer, no
sabes aún cuál es su opinión acerca de estos temas y podrías molestar o
incomodar a la otra persona.
4.
Demuestra interés
Si te encuentras en algún lugar donde una persona
cerca de ti está leyendo un libro o un periódico, probablemente no quieras
interrumpirlo. Sin embargo, si crees prudente iniciar una conversación, puedes
preguntar acerca del libro que está leyendo, o su opinión acerca de alguna
noticia que esté viendo en el periódico o revista. También, por ejemplo, si
está utilizando algún gadget nuevo e interesante como lo podría ser un iPad,
puedes preguntar si le gusta, le acomoda, si lo recomienda. De esta manera
muestras interés y aprecio por sus comentarios. Pero si notas que tras
responderte vuelve a su asunto sin manifestar deseos de seguir platicando, no
insistas, guarda silencio y busca a otra persona o ponte a hacer algo
interesante como observar lo que sucede a tu alrededor.
5.
Sé diferente
Muchas veces una manera de iniciar una conversación,
o que alguien lo haga contigo, es utilizar accesorios o prendas que pueden
llamar la atención. Si deseas acercarte a platicar con alguien, puedes buscar
alguna característica que consideres llamativa y acercarte a preguntarle acerca
de ella, como puede ser una bolsa, unos zapatos, una corbata, unas
mancuernillas o cualquier otra cosa.
6.
Conocidos en común
Si en una reunión te encuentras a una persona con
quien tienes amigos comunes, pero a quien no conoces muy bien, puedes acercarte
a saludar y preguntar por aquella otra persona. Sin embargo, procura mostrar
interés por la persona con quien estás hablando; puedes usar la conexión que
existe entre ustedes para entablar una conversación, pero la otra persona se
sentirá halagada de que demuestres interés en él o ella, y no sólo en que te
pase todas las noticias de tu amigo en común.
7.
Quítate la pena
Si llegas a una fiesta donde conoces a pocas
personas, además de llegar temprano, para ser de los primeros y sentirte ya “en
casa” cuando el lugar comience a llenarse, puedes buscar distintas
oportunidades para hacer nuevos amigos. Por ejemplo, podrías preguntarle a
alguien que se vea amigable, “¿sabes dónde está [nombre del anfitrión]?” o “¿de
dónde conoces a [nombre del anfitrión]?”
Sé amigable con los nuevos conocidos; no quiere
decir que te vayas a convertir en su íntimo amigo al final de la noche, pero
tendrás oportunidad de platicar y agrandar tu círculo social.
8.
Interésate en actividades y hobbies
Una vez que platiques con la otra persona, existen
preguntas que puedes hacer que siempre traerán respuestas y oportunidades para
continuar con la plática. Dos de las más importantes son acerca del trabajo
(qué estudió, a qué se dedica, cómo llegó a eso, qué es lo que más le gusta),
así como de sus hobbies (qué es, de qué se trata, dónde se practica, por qué le
interesó de entrada). Intenta mantener tus comentarios abiertos y positivos; a
nadie le gusta escuchar retroalimentación negativa por parte de alguien que
apenas empieza a conocer.
9.
¿Vienes aquí seguido?
Aún cuando suena como una pregunta cliché, si estás
en algún lugar que no conoces, puedes preguntarle a otra persona si está más
familiarizado con el local, e incluso si te puede hacer alguna recomendación
sobre qué pedir, qué tomar o cuáles son los mejores días para disfrutar del
lugar.
10.
Pide ayuda o un consejo
Muchas veces, si hay alguien más que esté trabajando
en su laptop, iPad u otro dispositivo, puedes aprovechar para acercarte y pedir
ayuda con cuestiones como la clave de Internet, o si te pueden recomendar algún
sitio a dónde ir a comer o cenar. Esto puede ser útil especialmente cuando te
encuentras de viaje. Claro, hazlo breve y sólo continúa la charla si ves que la
persona no está demasiado ocupada.
Conocer
a la gente por su lenguaje corporal
La
mirada
El contacto visual frecuente muestra un interés de
la persona hacia lo que decimos y una actitud abierta y positiva. La mirada de
negocios se focaliza en el triángulo que forman los ojos y el centro de la
frente; la mirada social se centra en el triángulo entre los ojos y la boca; y
la mirada íntima recorre el triángulo formado por los ojos y el mentón, pero
además puede dirigirse a otras partes del cuerpo.
La
sonrisa
Es el gesto universal por excelencia. La sonrisa
sencilla de baja intensidad transmite debilidad de carácter, falta de confianza
y timidez; la sonrisa sencilla de alta intensidad da una sensación de
confianza, amabilidad y calor; en la sonrisa superior de baja intensidad se
enseñan los dientes superiores y se transmite una mayor carga expresiva de
cordialidad y amistad, mientras que en la sonrisa superior de alta intensidad
se abre más la boca y puede significar, ante amigos de confianza, alegría o una
sorpresa agradable; la sonrisa amplia enseña todos los dientes y es la máxima
expresión de la alegría, el placer y la felicidad.
Las
manos
El frotarse las manos denota una expectación
positiva; las manos con los dedos entrelazados es un gesto con el que se intenta
disimular una actitud negativa; cogerse las manos por la espalda indica un alto
grado de seguridad. Colocamos la palma hacia arriba cuando queremos persuadir a
otra persona de nuestro mismo status para que realice algo que deseamos,
mientras que la palma hacia abajo implica una mayor autoridad.
El
apretón de manos
Si ofrecemos la mano con la palma hacia abajo
significa que queremos hacernos con la dirección del encuentro, si ofrecemos la
mano con la palma hacia arriba estaremos cediendo el control de la situación a
la otra persona; si el apretón de manos va acompañado de un apretón de brazos o
de hombro se intensifica el sentimiento de simpatía y cooperación, pero sólo
debe aplicarse con personas de mucha confianza.
Los
brazos, las piernas y los pies
Tanto el cruce de brazos como el de piernas
demuestran una actitud defensiva y, por tanto, negativa. El cruce de pies puede
reflejar cierta timidez.
La
manera de sentarnos
Si nos sentamos en el borde de la silla con la
espalda recta estamos en una posición de máxima atención pero también puede
indicar subordinación y servilismo; si nos sentamos en el borde, con el cuerpo
hacia adelante y la cabeza y las manos caídas demostramos malestar e
inseguridad; si utilizamos el brazo del asiento para sentarnos pareceremos
dominantes, abiertos y seguros de nosotros mismos.
El
movimiento
Una persona que camina con las manos apoyadas en las
caderas es decidida, eficaz y rápida; el caminante abatido anda con las manos
en los bolsillos y con los ojos bajos; aquel que camina con pasos cortos es
alquien preocupado por los detalles; los pasos grandes indican energía e
inmediatez, pero si van acompañados de unos brazos poco dinámicos demuestran
poca disponibilidad para actuar, reserva y pasividad; el caminante preocupado
anda lentamente, con la cabeza inclinada y las manos en la espalda.
La
verdad y la mentira
Demostraremos sinceridad con los brazos y las manos
abiertas o con una mano en el pecho. Gestos que delatan a un mentiroso pueden
ser tirar del cuello de la camisa, los dedos en la boca, la mirada de soslayo,
colocar los pies o el torso hacia la salida, tocarse la nariz o un ojo.
Inteligencia Emocional
Inteligencia
Emocional
Del latín intelligentĭa, la noción de inteligencia
está vinculada a la capacidad para escoger las mejores opciones en la búsqueda
de una solución. Es posible distinguir entre diversos tipos de inteligencia,
según las habilidades que entran en juego. En cualquier caso, la inteligencia
aparece relacionada con la capacidad de entender y elaborar información para
usarla de manera adecuada.
Inteligencia Emocional, por otra parte, es aquello
perteneciente o relativo a la emoción
(un fenómeno psico-fisiológico que supone una adaptación a los cambios
registrados de las demandas ambientales). Lo emocional también es lo emotivo
(sensible a las emociones).
El concepto de inteligencia emocional fue
popularizado por el psicólogo estadounidense Daniel Coleman y hace referencia a
la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos. La persona, por
lo tanto, es inteligente (hábil) para el manejo de los sentimientos.
Para Coleman, la inteligencia emocional implica
cinco capacidades básicas: descubrir las emociones y sentimientos propios,
reconocerlos, manejarlos, crear una motivación propia y gestionar las
relaciones personales.
La inteligencia emocional tiene una base física en
el tronco encefálico, encargado de regular las funciones vitales básicas. El
ser humano dispone de un centro emocional conocido como neocórtex, cuyo
desarrollo es incluso anterior a lo que conocemos como cerebro racional.
La amígdala cerebral y el hipocampo también resultan
vitales en todos los procesos vinculados a la inteligencia emocional. La
amígdala, por ejemplo, segrega noradrenalina que estimula los sentidos.
A diferencia de lo que ocurre con el cociente intelectual no existe un estudio que permite medir la
capacidad o el grado de inteligencia personal de un sujeto. En este sentido, la
apreciación de esta habilidad es más bien subjetiva.
Inteligencia Emocional y Liderazgo
La inteligencia emocional es la demostración de las buenas habilidades de liderazgo de líderes que están en control de sí mismos, automotivados, empáticos y cuentan con grandes habilidades sociales.
Los
mejores líderes son aquellos que poseen un alto grado
de inteligencia emocional. Dado que la inteligencia emocional es una parte de
las habilidades del liderazgo, estos líderes inspiran y conducen a aquellos que
están a su alrededor.
Ser
consciente de uno mismo o en control de sí mismos,
tiene que ver con reconocer y comprender tus emociones, humores y valores.
Estos aspectos tienen una gran influencia entre aquellos a tu alrededor. Un
líder en control de sí mismo, es confidente y realista sobre sus fortalezas y
oportunidades y utiliza esto para inspirar a otros a su alrededor.
¿Permite
el líder que sus emociones y humores afecten a otros?
No, aquí es donde la autoregulación o el autocontrol cumple su papel.
Los
líderes con un elevado nivel de inteligencia emocional,
tienen la habilidad de controlar sus emociones y de pensar antes de actuar.
No
se ponen nerviosos fácilmente y se sienten cómodos en el cambio y la ambigüedad.
Esto es a menudo, un conjunto difícil de competencias para dominar,
especialmente bajo elevados niveles de estrés. En estas situaciones, es crucial
dar un paso a trás para evaluar la situación en que estamos, recordarte a vos
mismo tus objetivos, lo que le permite actuar de una manera calculada y precisa
incluso en las situaciones más difíciles.
Los
líderes que demuestran inteligencia emocional están motivados por valores
intrínsecos y extrínsecos. Ellos están decididos a alcanzar
sus metas no se localizan en el dinero y
el prestigio El líder es optimista especialmente en épocas duras. Esta
motivación le permite lograr grandes metas importantes y conducir a otros en
forma positiva.
Estos líderes no ignoran las emociones de otros.
Este tipo de líder siempre muestra empatia por los demás y sabe que en esta
capacidad se basa su éxito. Estos líderes tienen habilidades sociales por ello
es que logran construir muchas relaciones interpersonales de calidad.
Toma de Decisiones y como interviene en el Liderazgo
Una decisión es una resolución o determinación que
se toma respecto a algo. Se conoce como toma de decisiones al proceso que
consiste en realizar una elección entre diversas alternativas.
La toma de decisiones puede aparecer en cualquier
contexto de la vida cotidiana, ya sea a nivel profesional, sentimental,
familiar, etc. El proceso, en esencia, permite resolver los distintos desafíos
a los que se debe enfrentar una persona o una organización.
A la hora de tomar una decisión, entran en juego
diversos factores. En un caso ideal, se apela a la capacidad analítica (también
llamada de razonamiento) para escoger el mejor camino posible; cuando los
resultados son positivos, se produce una evolución, un paso a otro estadio, se
abren las puertas a la solución de conflictos reales y potenciales.
Cualquier toma
de decisiones debería incluir un amplio conocimiento del problema que se
desea superar, ya que solo luego del pertinente análisis es posible
comprenderlo y dar con una solución adecuada.
El ajedrez es uno de los juegos de mesa más
populares a nivel mundial, y basa sus reglas en un sistema de toma de
decisiones cada vez más críticas a medida que avanza la partida. A pesar de su
gran complejidad y de requerir un alto nivel de concentración, paciencia y
elaboración de estrategias por parte de sus participantes, ha sabido atraer a
todo tipo de personas, incluyendo a aquellas que se arrebatan y dejan al rey
expuesto en unas pocas jugadas.
Factores
que debes Tomar en cuenta a la hora de tomar una Decisión
Preocúpate por decidir bien más que por
acertar: es habitual tener un injustificado sentimiento de responsabilidad,
el cual nos lleva a pensar que si hacemos las cosas bien todo saldrá como
estaba previsto. Pero en una decisión concreta podemos haber decidido bien y
obtener malos resultados (y viceversa). El factor suerte también interviene.
Identifica
claramente tus objetivos: si no sabemos dónde vamos,
difícilmente llegaremos. Es fundamental plantearnos ¿qué quiero/necesito
conseguir? Saber dónde vamos nos permite actuar en función de nuestros
objetivos, en vez de reaccionar ante lo que acontece.
Planteamientos
realistas: el marco de referencia condiciona nuestro curso de
acción. Es imprescindible que nuestros planteamientos puedan desarrollarse en
la realidad.
No
te autoengañes, es muy fácil hacerlo: cuando tomamos una
decisión solemos buscar razones que avalan nuestra alternativa y no
consideramos las razones que la cuestionan. Este problema se acrecienta cuando
nos rodeamos de gente que piensa como nosotros, por eso, cuanto más heterogéneo
sea el equipo directivo mejores serán las tomas de decisiones. Es un error que
los directivos se rodeen de personas mediocres que sólo avalan sus decisiones y
no las critican. Además, es habitual resistirnos a aceptar que algo está
saliendo mal y a aceptar las pérdidas. Es curioso cómo además, el valor es
subjetivo: las pérdidas nos afectan más que las ganancias, lo que nos lleva a
correr riesgos muy altos por no aceptar las pérdidas.
Atiende
sólo a la información relevante: esta información es aquella
que reduce la incertidumbre a la hora de tomar una decisión y que su coste es
inferior al beneficio que aporta. Sin embargo, a veces utilizamos otra
información que no es la relevante y nos lleva a tomar malas decisiones.
Reconoce
la incertidumbre y gestiónala: tenemos miedo a la
incertidumbre y no sabemos manejarnos en ella. Por eso, es fundamental
aceptarla, plantear varios escenarios y hacer planes contingentes para cada
escenario. En general, no aceptamos la incertidumbre de los grandes proyectos,
prueba de ello es que el 65% de los procesos de fusión no funciona y la mayoría
de los proyectos emprendedores no tienen éxito, y es que infravaloramos las
consecuencias futuras dando mucho peso al presente.
Sé
creativo y genera alternativas: solemos pensar que la
primera alternativa es la buena, pero no hay ninguna razón para afirmar que
ante un problema ésa sea la mejor. En realidad, a más alternativas, en
principio, mayor calidad de las decisiones. En cambio, si sólo tienes una
alternativa no eliges, sólo decides lo que puedes. Es importante la creatividad
para generar alternativas, pero en ocasiones, se infrautiliza y nosotros mismos
la atrofiamos presionados por una urgencia ficticia. Sólo el 10% de las
decisiones que se toman en una empresa son urgentes, y el 10% de ese porcentaje
de decisiones requiere una actuación inmediata. Otro error habitual es evaluar
al mismo tiempo que generamos las alternativas, algo aún más frecuente cuando
se decide en grupo.
Consecuencias
de las decisiones: juzgamos muchas veces nuestras
decisiones por lo eficaces que son, pero las decisiones tienen otro tipo de
consecuencias. Un ejemplo claro es el de los directivos de Enron, que por ganar
más dinero acabaron en la cárcel. Lo que es definitivo es que podemos decidir
lo que queramos, pero una vez decidido, las consecuencias están determinadas
por la decisión.
Lo
que decidas, ponlo en práctica: a la decisión le tiene
que seguir la acción, ya que ninguna decisión es buena hasta que se aplica. Un
criterio a la hora de tomar una decisión es su aplicabilidad: gastar tiempo en
tomar una decisión puede ser un ejercicio inútil si luego no se va a poder
poner en práctica. Para ello, la voluntad es fundamental y depende de nosotros.
El ejemplo más real es el de la decisión de dejar de fumar o ponerse a dieta.
Pero también es crucial la 'venta de ideas' que hagamos y en la que intervienen
ya terceros. En esta venta es clave saber a quién afecta mi decisión, qué es lo
que necesito de cada una de las terceras partes y saber qué beneficios pueden
obtener de mi decisión para conseguir su apoyo.
Sé
consciente de que no todo es racionalidad: el último punto
nos hace tener en cuenta que también las personas tenemos sentimientos y que
éstos influyen en la toma de decisiones. La cuestión es que la racionalidad
tiene unos límites individuales (la personalidad, la aversión al riesgo, el
querer quedar bien,...) que generan una forma de pensar distorsionada
dependiendo de cada individuo (pesimistas/voluntaristas, los que piensan en que
todo es blanco o negro o los que se dejan llevar por las primeras impresiones,...).
Por eso, en la toma de decisiones tenemos que gestionar estos límites
individuales siendo conscientes de ellos gracias al autoconocimiento.
Un
Líder y la Toma de Decisiones
Los colaboradores esperan de sus líderes que sean
capaces de analizar adecuadamente cada una de las situaciones profesionales que
el día a día proporciona, además de la valentía para aplicar la correcta y
rápida toma de decisiones, sin vacilaciones y asegurándose que estas decisiones
se ejecutaran adecuadamente. Un líder que no toma decisiones o que las pospone
invalida su actuación y provoca desconcierto y desconfianza entre sus
colaboradores.
En muchas ocasiones decisiones no tomadas, mal
tomadas o tomadas desde planteamientos superficiales son el origen de
conflictos que impiden el buen funcionamiento de los equipos y por tanto
retrasan o dificultan la consecución de los resultados de una organización.
La superficialidad entendida como la falta de
disciplina en la toma de decisiones vulnera los principios de la ética y la
justicia; conduce a errores y al conflicto. La profundidad en el abordaje de
una decisión fomenta y desarrolla la responsabilidad individual y del equipo.
Estar siempre en una actitud activa y analítica para buscar los fundamentos y
la lógica en el análisis de cada situación, tanto técnica como humana aumenta
nuestra capacidad para emitir juicios oportunos y acertados. Las actitudes
pasivas o excesivamente prudentes de los directivos generan desmotivación,
desorientación e ineficacia.
La toma de decisiones rápida bajo presión y
disciplinada requiere de una orientación hacia el riesgo, de una memoria bien
entrenada, de capacidad para anticipar el futuro y de control de los impulsos.
Las aptitudes, intereses, habilidades y valores de cada persona influyen en el
tipo de decisiones que toma y el modo en que las toma. Quizás no haya nada más
personal en el mundo de las habilidades profesionales que el proceso de toma
decisiones, pues en él se pone en juego nuestra persona, nuestra historia,
nuestros deseos de futuro y nuestros miedos del pasado. Elementos que
irremediablemente deben combinarse con el conocimiento y asunción de los
principios estratégicos de la compañía.
En la toma de decisiones entran en conjunción los
criterios de la organización y los personales, los profesionales no pueden desligarse
de todo su bagaje personal para adaptarse a los principios de la casa para la
que trabajan, paro ello elegir y formar a las personas sobre las que dejamos
las decisiones de la "marca" es un asunto de crucial interés.
Decisiones
El proceso de toma de decisiones tiene dos
componentes los racionales y los emocionales:
Los
componentes racionales tienen que ver con la capacidad
para organizar y analizar la información.
Los
emocionales son aquellos que dirigen nuestra
atención filtrando e interpretando lo que vemos.
Ambos componentes poseen un valor equivalente,
resulta imposible entenderlos por separado. Una decisión racional y
disciplinada, incluso en situaciones de alto estrés es el resultado de la
combinación equilibrada entre corazón y razón. La razón pone las directrices al
corazón y el corazón activa la razón.
Las emociones son una importante fuente de
información, tanto es así, que sin el componente emocional no seríamos capaces
de tomar decisión alguna, ni tan siquiera aquellas consideradas como de
simplicidad extrema. Porque la persona que no sabe cómo se siente con respecto
a las diversas alternativas que se le presentan, no puede decidir. Toda
decisión se organiza en torno a hechos, alternativas y opciones. Los hechos son
interpretaciones, las alternativas, sueños y las opciones, motivaciones. Tener
bien definido el objetivo significa conocer nuestras metas pero no tanto el
camino para llegar a ellas. Como en una partida de cartas vamos ajustando las
acciones en función de lo que el azar nos trae, siempre siguiendo las reglas
definidas en el juego y buscando el único final posible: ganar.
En los cinco pasos del proceso de toma de decisiones
se entrelazan las emociones y las razones de manera inseparable. Definir la
situación requiere no sólo del análisis pormenorizado de la misma, sino la
interpretación del dónde estamos y del dónde queremos llegar. Las emociones nos
permitirán abrir la mente para buscar de forma rápida y precisa alternativas
nuevas, para valorar sus consecuencias y en la medida en la que nos sentimos
capaces de llevarlas a cabo. Una vez tomada la decisión y elegida la mejor
alternativa, deberemos responsabilizarnos de la decisión y ponerla en práctica.
Además de preocuparnos por evaluar los resultados.
Las
Tres R
Asumir las tres
"R" de la toma de decisiones: Responsabilidad, Renuncia y Riesgo requiere control emocional,
autonomía e iniciativa. Toda decisión supone renunciar a alguna de las
alternativas posibles y en ocasiones incluso de manera irreversible, además de
asumir el riesgo de exponerse dando un paso al frente y significándose,
manifestando el plan maestro que guía nuestra práctica profesional, aceptando
la responsabilidad de las consecuencias derivadas de la propia decisión. En las
organizaciones hay permiso para equivocarse, pero no para no tomar decisiones.
La "miopía mental" de aquellos que
consideran que su función es sumarse a la corriente, suponen una grave carga
para una organización. Cada profesional es una pieza fundamental del plan
estratégico, cada persona con su decisión cotidiana pone en práctica la
estrategia, la visión, la misión y la cultura que hace posible conseguir los
objetivos y hacen de la estrategia un proceso continuo, real y práctico. Por
ello, nuestras decisiones profesionales deben ser disciplinadas basadas en
información cierta y suficiente, tomándose siempre dentro de los parámetros
determinados por la identidad corporativa.
La toma de decisiones laborales comienza en cada
profesional, en la conciencia que tiene del mundo que te rodea y en la
habilidad para descubrir aquello que es verdaderamente importante para él
mismo, para su equipo, para su organización y sus clientes. Y finaliza en el
logro de los resultados y objetivos profesionales y humanos.
Detrás de unos buenos resultados siempre hay una
colección de decisiones oportunas y acertadas tomadas en el momento adecuado.
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