miércoles, 13 de noviembre de 2013

Comunicación



Comunicación Oral

Debe constar de una emisión de información o mensaje, por medio de un comunicador/a (emisor), y una reacción/respuesta al mensaje o información recibida por parte del comunicando (receptor).
 Utiliza el canal auditivo, pues uno percibe las palabras a través del oído Se escuchan los diferentes fonemas de modo lineal, es decir, uno tras otro, ya que no una persona no dice dos palabras simultáneamente. El emisor puede retractarse de lo que dice. Existe interacción, feedback, retroalimentación entre los hablantes. Las palabras a medida que se dicen se van, o sea la comunicación desaparece o es efímera y dura lo que permanece el sonido en el ambiente, no más tiempo. Se utilizan soportes verbales y no verbales, así como elementos paraverbales al momento de la acción comunicativa. Movimientos, desplazamientos y distancias; gestos, tonos de voz, uso de apoyo visual y elementos tecnológicos, entre otros.


 Comunicación Escrita

Es aquella que, en el momento de iniciarse, emisor y receptor no tienen necesariamente que coincidir en el espacio y en el tiempo.
Se percibe a través de la visión, pues las palabras se leen y, por ende, se utiliza el sentido de la vista. Esto causa una mayor concentración del lector, pues para entender la idea planteada debe analizar el contenido y evaluar las formas de la escritura o el sentido que tiene ésta. Hay un proceso denominado holístico, que quiere decir que la vista analiza cada una de las partes que va leyendo, sea un texto horizontal o vertical, que implica una comprensión del receptor. La escritura posee un mayor nivel de elaboración que la comunicación oral, pues se tiende a tener más cuidado de las palabras que se plasman. Asimismo, existe la posibilidad de borrar y arreglar las faltas o ideas mal planteadas, según lo considere el emisor. Son importantes los elementos de acentuación, pues le darán sentido a la lectura; pausas, interrogaciones, tildes, comas, etc. Existe la posibilidad de relectura, que el destinatario o lector revise las veces que desee el documento o escrito, pues este tipo de comunicación permanece en el tiempo (salvo que sea destruido). No hay una interacción instantánea o directa entre emisor y receptor. El soporte verbal que es la base en esta comunicación es la escritura, las palabras. Eso no implica que el texto no pueda llevar gráficos, dibujos o diseños, pero lo primordial será el léxico escrito.


Maneras de Comenzar una Conversación 


1. Empieza por nombres

Es buena opción tomar la iniciativa, aun cuando te dé un poco de pena hacerlo; de manera amigable acercarte a alguien y dile: “Hola, yo soy [tu nombre]”. La mayoría del personas agradecerán que alguien se les acerque (aparte de que demuestra que tienes confianza en ti mismo), y te dirán sus nombres también.


2. Haz una pregunta sencilla

Después del saludo inicial, siempre se vale empezar con un comentario tipo “el tráfico de hoy está tremendo” o “finalmente ya aquí, ¡qué maravilla!”. También puedes comenzar con un simple “¿como va tu día?”, acompañado de una sonrisa. Sólo cuida de no iniciar con una pregunta cerrada (de esas que pueden responderse con un “sí” o un “no”, pues la intención aquí es que la persona hable, ¿no?

Siendo una pregunta que no requiere de una respuesta específica y que es principalmente por educación, se puede iniciar una conversación casual y amigable.


3. Comentarios generales

Para continuar con la conversación casual, puedes preguntarle a la otra persona si es de la misma ciudad, y a partir de ahí, comentar acerca de  las cosas que quizá puedan tener en común como: ¿qué te parece el calor de los últimos días?”. Evita, hasta que no conozcas un poco mejor a la persona, hacer comentarios fuertes o agresivos acerca de temas más delicados como  la política, las creencias, las costumbres o incluso los equipos deportivos. Si es una persona que acabas de conocer, no sabes aún cuál es su opinión acerca de estos temas y podrías molestar o incomodar a la otra persona.


4. Demuestra interés

Si te encuentras en algún lugar donde una persona cerca de ti está leyendo un libro o un periódico, probablemente no quieras interrumpirlo. Sin embargo, si crees prudente iniciar una conversación, puedes preguntar acerca del libro que está leyendo, o su opinión acerca de alguna noticia que esté viendo en el periódico o revista. También, por ejemplo, si está utilizando algún gadget nuevo e interesante como lo podría ser un iPad, puedes preguntar si le gusta, le acomoda, si lo recomienda. De esta manera muestras interés y aprecio por sus comentarios. Pero si notas que tras responderte vuelve a su asunto sin manifestar deseos de seguir platicando, no insistas, guarda silencio y busca a otra persona o ponte a hacer algo interesante como observar lo que sucede a tu alrededor.


5. Sé diferente

Muchas veces una manera de iniciar una conversación, o que alguien lo haga contigo, es utilizar accesorios o prendas que pueden llamar la atención. Si deseas acercarte a platicar con alguien, puedes buscar alguna característica que consideres llamativa y acercarte a preguntarle acerca de ella, como puede ser una bolsa, unos zapatos, una corbata, unas mancuernillas o cualquier otra cosa.


6. Conocidos en común

Si en una reunión te encuentras a una persona con quien tienes amigos comunes, pero a quien no conoces muy bien, puedes acercarte a saludar y preguntar por aquella otra persona. Sin embargo, procura mostrar interés por la persona con quien estás hablando; puedes usar la conexión que existe entre ustedes para entablar una conversación, pero la otra persona se sentirá halagada de que demuestres interés en él o ella, y no sólo en que te pase todas las noticias de tu amigo en común.


7. Quítate la pena

Si llegas a una fiesta donde conoces a pocas personas, además de llegar temprano, para ser de los primeros y sentirte ya “en casa” cuando el lugar comience a llenarse, puedes buscar distintas oportunidades para hacer nuevos amigos. Por ejemplo, podrías preguntarle a alguien que se vea amigable, “¿sabes dónde está [nombre del anfitrión]?” o “¿de dónde conoces a [nombre del anfitrión]?”

Sé amigable con los nuevos conocidos; no quiere decir que te vayas a convertir en su íntimo amigo al final de la noche, pero tendrás oportunidad de platicar y agrandar tu círculo social.


8. Interésate en actividades y hobbies

Una vez que platiques con la otra persona, existen preguntas que puedes hacer que siempre traerán respuestas y oportunidades para continuar con la plática. Dos de las más importantes son acerca del trabajo (qué estudió, a qué se dedica, cómo llegó a eso, qué es lo que más le gusta), así como de sus hobbies (qué es, de qué se trata, dónde se practica, por qué le interesó de entrada). Intenta mantener tus comentarios abiertos y positivos; a nadie le gusta escuchar retroalimentación negativa por parte de alguien que apenas empieza a conocer.


9. ¿Vienes aquí seguido?

Aún cuando suena como una pregunta cliché, si estás en algún lugar que no conoces, puedes preguntarle a otra persona si está más familiarizado con el local, e incluso si te puede hacer alguna recomendación sobre qué pedir, qué tomar o cuáles son los mejores días para disfrutar del lugar.


10. Pide ayuda o un consejo

Muchas veces, si hay alguien más que esté trabajando en su laptop, iPad u otro dispositivo, puedes aprovechar para acercarte y pedir ayuda con cuestiones como la clave de Internet, o si te pueden recomendar algún sitio a dónde ir a comer o cenar. Esto puede ser útil especialmente cuando te encuentras de viaje. Claro, hazlo breve y sólo continúa la charla si ves que la persona no está demasiado ocupada.



Conocer a la gente por su lenguaje corporal


La mirada

El contacto visual frecuente muestra un interés de la persona hacia lo que decimos y una actitud abierta y positiva. La mirada de negocios se focaliza en el triángulo que forman los ojos y el centro de la frente; la mirada social se centra en el triángulo entre los ojos y la boca; y la mirada íntima recorre el triángulo formado por los ojos y el mentón, pero además puede dirigirse a otras partes del cuerpo.


La sonrisa

Es el gesto universal por excelencia. La sonrisa sencilla de baja intensidad transmite debilidad de carácter, falta de confianza y timidez; la sonrisa sencilla de alta intensidad da una sensación de confianza, amabilidad y calor; en la sonrisa superior de baja intensidad se enseñan los dientes superiores y se transmite una mayor carga expresiva de cordialidad y amistad, mientras que en la sonrisa superior de alta intensidad se abre más la boca y puede significar, ante amigos de confianza, alegría o una sorpresa agradable; la sonrisa amplia enseña todos los dientes y es la máxima expresión de la alegría, el placer y la felicidad.


Las manos

El frotarse las manos denota una expectación positiva; las manos con los dedos entrelazados es un gesto con el que se intenta disimular una actitud negativa; cogerse las manos por la espalda indica un alto grado de seguridad. Colocamos la palma hacia arriba cuando queremos persuadir a otra persona de nuestro mismo status para que realice algo que deseamos, mientras que la palma hacia abajo implica una mayor autoridad.


El apretón de manos

Si ofrecemos la mano con la palma hacia abajo significa que queremos hacernos con la dirección del encuentro, si ofrecemos la mano con la palma hacia arriba estaremos cediendo el control de la situación a la otra persona; si el apretón de manos va acompañado de un apretón de brazos o de hombro se intensifica el sentimiento de simpatía y cooperación, pero sólo debe aplicarse con personas de mucha confianza.


Los brazos, las piernas y los pies

Tanto el cruce de brazos como el de piernas demuestran una actitud defensiva y, por tanto, negativa. El cruce de pies puede reflejar cierta timidez.


La manera de sentarnos

Si nos sentamos en el borde de la silla con la espalda recta estamos en una posición de máxima atención pero también puede indicar subordinación y servilismo; si nos sentamos en el borde, con el cuerpo hacia adelante y la cabeza y las manos caídas demostramos malestar e inseguridad; si utilizamos el brazo del asiento para sentarnos pareceremos dominantes, abiertos y seguros de nosotros mismos.


El movimiento

Una persona que camina con las manos apoyadas en las caderas es decidida, eficaz y rápida; el caminante abatido anda con las manos en los bolsillos y con los ojos bajos; aquel que camina con pasos cortos es alquien preocupado por los detalles; los pasos grandes indican energía e inmediatez, pero si van acompañados de unos brazos poco dinámicos demuestran poca disponibilidad para actuar, reserva y pasividad; el caminante preocupado anda lentamente, con la cabeza inclinada y las manos en la espalda.


La verdad y la mentira

Demostraremos sinceridad con los brazos y las manos abiertas o con una mano en el pecho. Gestos que delatan a un mentiroso pueden ser tirar del cuello de la camisa, los dedos en la boca, la mirada de soslayo, colocar los pies o el torso hacia la salida, tocarse la nariz o un ojo.













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